Emprendedor magallánico escala negocio de leña con $3 millones de INDAP
Productor abastece ferreterías y hogares rurales con inversión pública en infraestructura
Punta Arenas, octubre de 2025 – Francisco Muñoz transformó su microemprendimiento de leña en un negocio formal que abastece ferreterías y tiendas de Punta Arenas, gracias a $3 millones en incentivos de INDAP que le permitieron construir infraestructura para producción durante todo el año.
Su caso demuestra cómo apoyo público focalizado permite que pequeños productores rurales escalen desde ventas informales casa por casa hasta convertirse en proveedores establecidos con producto certificado y entrega constante.
De venta informal a proveedor establecido
Francisco comenzó comprando leña en aserraderos, cortándola a mano y repartiéndola puerta a puerta. Hoy, desde su parcela en prolongación General del Canto, abastece ferreterías y negocios con sacos de 25 y 50 kilos de leña seca certificada bajo plan de manejo forestal.
El cambio fue posible gracias al programa PRODESAL de INDAP: en 2020 recibió $1 millón para construir un galpón de 72 m² para secado de leña. En 2025, obtuvo $2 millones adicionales para un cobertizo de 44 m², completando infraestructura que le permite operar profesionalmente todo el año.
“Si no tuviera techo ni galpón, no podría vender todo el año”, explica Muñoz. “En esta época empiezo a picar la leña que se usará en invierno. La dejo secar, la embolso y así siempre tengo stock, aunque afuera el clima no ayude”.
Producción sustentable con certificación
La leña que produce Francisco proviene de madera certificada bajo plan de manejo forestal, garantizando origen sustentable. Su proceso de secado bajo techo reduce la humedad bajo 30%, nivel que asegura mejor combustión, mayor duración y menor emisión de contaminantes respecto a leña húmeda.
“Trabaja con madera certificada bajo plan de manejo forestal, seca y prepara la leña hasta obtener un producto que cumple función esencial para familias rurales de la región”, destacó Gabriel Zegers Müller, director regional de INDAP, durante visita al emprendimiento.
Este enfoque sustentable le permite diferenciarse en mercado donde leña de calidad irregular afecta tanto a consumidores (menor rendimiento, más humo) como a medio ambiente (mayor contaminación por combustión incompleta).
Leña seca: producto esencial en economía doméstica rural
En Magallanes, la leña sigue siendo principal fuente de calefacción para hogares rurales y periurbanos. La diferencia entre leña húmeda y seca impacta directamente el presupuesto familiar: leña seca rinde más, genera más calor y requiere menos cantidad para mantener temperatura, reduciendo gasto anual en calefacción.
“La leña sigue siendo fundamental para calefaccionar hogares en Magallanes, y su trabajo tiene valor económico y social enorme”, precisó Zegers, reconociendo que este producto aparentemente simple sostiene economía doméstica de miles de familias regionales durante los largos inviernos australes.
Francisco diversifica ingresos vendiendo también huevos y artesanías en madera, modelo de microempresa rural que combina múltiples actividades para estabilidad económica anual.
INDAP aumenta 30% cobertura en inversiones productivas
El caso de Francisco forma parte de expansión regional del programa PRODESAL: en 2025, INDAP aumentó 30% la cobertura de inversiones en Magallanes. Solo en Punta Arenas, los usuarios cofinanciados pasaron de 11 a 25, con inversión cercana a $50 millones en este programa.
A nivel regional, el monto destinado a inversiones productivas en programas de riego, maquinaria e infraestructura superó los $620 millones, aumentando proporcionalmente respecto a 2022. Estas cifras se suman a programas de créditos y asesorías que complementan apoyo a pequeños productores.
“Esto refleja el compromiso del Gobierno del Presidente Gabriel Boric y el trabajo conjunto con dirigentes campesinos para destinar más recursos a nuestra región, tan importantes para nuestra seguridad alimentaria”, indicó Zegers.
Modelo replicable de escalamiento productivo
La trayectoria de Francisco representa un modelo de crecimiento gradual sostenible: comenzó con venta informal, formalizó actividad, accedió a primer incentivo para infraestructura básica, consolidó mercado, y obtuvo segundo incentivo para ampliar capacidad productiva. Hoy opera como proveedor establecido con clientes recurrentes.
Sus galpones repletos de sacos listos para entrega demuestran que inversión pública focalizada en infraestructura productiva permite que microempresarios rurales superen principal barrera: la imposibilidad de producir continuamente debido a limitaciones climáticas y falta de capital para instalaciones.
El caso demuestra que apoyo público estratégico en infraestructura productiva permite que pequeños emprendedores rurales escalen sosteniblemente, abasteciendo mercados locales con productos esenciales para economía doméstica regional.