Estados Unidos aplica nuevos aranceles a la madera chilena: sector afronta “tormenta perfecta”
Hoy entran en vigor los nuevos aranceles de EE. UU. sobre importaciones madereras: 10 % para madera sin procesar y hasta 25 % para productos manufacturados. La medida genera preocupación en Chile, donde el sector ya enfrenta incendios, robos y costos crecientes.
Rodrigo O’Ryan, presidente de Corma, advierte que resultará complejo anticipar el efecto real, dado que las cadenas logísticas globales son sensibles y lentas de ajustar. “Algunos países quedarán con tasas menores que las nuestras, lo que les otorgará ventaja competitiva. Esto ocurre en el peor momento para nosotros”, señala, aludiendo a los desafíos internos del rubro como incendios, violencia rural y encarecimiento energético.
Según la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag), EE. UU. impone un 10 % adicional sobre madera sin procesar y un 25 % sobre productos terminados (como muebles), tasas que podrían escalar en enero de 2026 si no se logra un acuerdo. Esto tendría un impacto agudo en las pequeñas y medianas empresas madereras, que carecen de holgura financiera para absorber la caída de demanda.
Impactos previstos y recomendaciones
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Caída de exportaciones: EE. UU. es uno de los principales mercados para la madera chilena, especialmente tableros de coníferas.
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Presión sobre pymes: Las empresas más pequeñas carecen de diversificación ni capacidad para soportar largos ciclos de adaptación.
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Competencia regional: Brasil, con aranceles elevados hacia EE. UU., podría redirigir mercado y competir intensamente en otros destinos, desplazando a productores chilenos.
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Demanda interna como válvula de escape: O’Ryan propone que el Estado estimule la construcción con madera en obras públicas y vivienda social para sostener la demanda interna y mitigar el choque externo.
Rol del Estado y diplomacia comercial
Para O’Ryan, más allá de la diplomacia, es urgente que el Gobierno promueva intervenciones internas que alivien la presión sobre el sector: créditos blandos, incentivos fiscales para construcción en madera y respaldo institucional para pymes forestales. Por su parte, las negociaciones con EE. UU. deben centrarse en exenciones arancelarias o mecanismos transitorios